La asignatura “Ética Política” forma parte de los Planes de Estudio, de la Licenciatura y el Profesorado Universitario, en  Ciencia  Política y está ubicada, en el Primer Cuatrimestre del Quinto año, de ambas Carreras.

Corresponde al Área Política, dentro del Ciclo de Especialización y es correlativa –hacia atrás-, según el Plan de Estudios de la Licenciatura - Ord. 605/11 – de Filosofía y Técnicas Avanzadas de Investigación Social. Así mismo y para el Profesorado –Ord. 450/16-, es correlativa – hacia atrás- de Filosofía y Política Internacional.

Plan de Estudios - Ordenanzas 605/11 y 450/16:

Ética y política. Relaciones y tensiones en la teoría política. La modernidad y sus valores. El declive del hombre público. Nuevos espacios y preocupaciones. Los desafíos éticos de la democracia: desarrollo, desigualdad, discriminación, transparencia, etc. El control ciudadano. Responsabilidades cívicas del político y del ciudadano. La ética y las funciones de representación, gobierno y gestión. Paradigmas, estilos y capacidades. Liderazgo, dirección y negociación. La ética en el ejercicio profesional del politólogo.

“No se enseña ética para saber que es la virtud, sino para ser virtuosos” (Aristóteles)

La tensión que existe entre las concepciones de ética y política resulta innegable. El debate se ha desarrollado engarzado a las tensiones entre libertad, orden, autonomía, comunidad, justicia, igualdad, equidad, pluralidad, tolerancia, diversidad, heterogeneidad, equilibrio y convivencia.

La idea Platónica de un único bien, una única idea de justicia, a la que la comunidad toda debe aspirar, como imperativo para una vida en armonía, contrasta ya, con la mirada Aristotélica de Eudeumonia, no es posible afirmar la existencia del "bien en sí", de un único tipo de bien, cada ciudadano buscará su felicidad de acuerdo a su propia idea de lo que es bueno y justo.

Aun aceptar, con Maquiavelo, que la política se rige por un ethos propio y es independiente de la moral y la religión, no significa que la ética pública y la moral privada puedan distanciarse absolutamente en el ámbito republicano.

Ética y Política no pueden tampoco escindirse del derecho como límite de la política, discusión profundamente abordada por los pensadores de la Modernidad Contractualista, en su progresiva búsqueda de la tolerancia de lo disímil.

Weber y su aspiración de dar con el “justo medio”, entre una ética de la responsabilidad política y una decisión ética de arribar, a través de medios justos y correctos, a los fines políticos propuestos, como preocupación principal, en los albores de la Democracia de Masas.

Reconocer con Hannah Arendt, que el ejercicio de la ciudadanía, implica el “derecho a tener derechos”; ¿supone que los derechos están por encima de las leyes?

Si hoy, en la posmodernidad y como plantea Alain Touraine, todas las categorías y las instituciones que nos ayudaban construir la sociedad –Estado, Nación, Democracia, Clase, Familia– se han vuelto inutilizables porque eran hijas del capitalismo industrial y ya no nos ayudan a pensar las prácticas sociales ni a gobernar el mundo, ¿cómo reflexionaremos acerca de un marco ético para la política?

Es el amor a la humanidad, presente y futura, encarnado en nuestros descendientes, el que debe guiarnos para tomar, en nuestra sociedad contemporánea, “las decisiones de última instancia”, ésas que en definitiva nos afectan a todas y todos, como plantea Luc Ferry?

En este marco parece también ineludible plantear las cuestiones de equidad entre los géneros.

En nuestros días, en un mundo globalizado, ¿se impone además, una mirada ética y política globalmente responsable, a partir de la cual las naciones y sus gobiernos se comprometan con la comunidad política internacional, las posibilidades de convivencia pacífica, la aceptación de la diversidad y los derechos ciudadanos más allá de la pertenencia territorial? ¿Estamos ingresando realmente en la era política  de la post verdad?

Esta propuesta recepta el camino trazado, por los contenidos mínimos, para la materia y desarrolla un recorrido -vertebrado cronológicamente- por las diversas concepciones, tanto históricas como actuales, de lo correcto o aceptable en relación a la vida en comunidad, el consecuente desenvolvimiento de la actividad política y la prevalencia de los fines o los medios, como guía de las conductas y prácticas políticas éticas, en relación a lo público.

Busca asimismo profundizar en el estudio de los mecanismos de transparencia, que permiten reducir la opacidad y morigerar la división del trabajo político entre los gobernados y los gobernantes. 

Reflexiona sobre los deberes ciudadanos y los desafíos, para reducir la desigualdad, la inequidad y la discriminación, en el contexto de las Democracias contemporáneas.

Se detiene finalmente, en la importancia de una visión ética en el ejercicio profesional del politólogo para poder así incidir en “la construcción de una sociedad más pluralista, justa, igualitaria”, tal cual lo expresa el Plan de estudios de la carrera de Licenciatura, en el apartado de las competencias profesionales; aborda los alcances de la responsabilidad moral y política, en el ejercicio de la Función Pública y la Carrera Docente, en el intercambio del enseñar/aprender

Objetivos Específicos:

* Establecer una definición posible de ética y moral.

*Conocer las  principales tendencias en filosofía y ética política.

*Diferenciar los niveles y dimensiones del discurso ético.

*Identificar las posturas diferentes, desde la ética normativa, la ética descriptiva y la meta ética.

*Comprender los principios y valores que respaldan a las teorías sobre la democracia y la ciudadanía.

*Comprender los debates entre las concepciones éticas y políticas más relevantes tanto histórica como actualmente.

* Reconocer los alcances de la responsabilidad moral y política, en el ejercicio de la Función Pública.

* Reconocer los alcances de la responsabilidad moral y política, en el ejercicio de la Carrera Docente.

* Arribar a acuerdos acerca de una ética en el ejercicio profesional del politólogo.