Buenas tardes a todos.
Es un verdadero gusto darles la bienvenida a esta cátedra de Cuidados del
Adulto y del Anciano.
Hoy comenzamos un recorrido que no es solo
académico.
Es un camino que combina ciencia, sensibilidad y compromiso.
Un camino que nos invita a mirar a las personas adultas y mayores no solo desde
lo clínico, sino desde su historia, su dignidad y su manera única de habitar el
mundo.
A lo largo del año vamos a trabajar juntos
para desarrollar habilidades técnicas, comunicacionales y éticas.
Pero, sobre todo, vamos a aprender a acompañar.
A escuchar.
A observar.
A reconocer capacidades, vulnerabilidades y deseos.
A cuidar sin invadir, a sostener sin reemplazar, a intervenir sin perder de
vista a la persona.
Sé que cada uno de ustedes llega con
expectativas, con dudas, con ganas de crecer.
Y quiero que sepan que este es un espacio para eso: para preguntar, para
equivocarse, para construir, para pensar en equipo.
El cuidado del adulto y del anciano es un área
profundamente humana.
Nos desafía, nos conmueve, nos exige reflexión constante.
Y también nos regala algo enorme: la posibilidad de marcar una diferencia real
en la vida de quienes confían en nosotros.
Mi deseo para este inicio es simple:
Que cada clase les despierte curiosidad.
Que cada práctica fortalezca su identidad profesional.
Y que cada encuentro con un paciente les recuerde por qué eligieron este
camino.
Así que, nuevamente, bienvenidos.
Estoy muy contenta de que estemos aquí, empezando este recorrido juntos.
Vamos a aprender mucho, y vamos a hacerlo con respeto, compromiso y humanidad.